diumenge, 20 de novembre de 2011

Chica de ojos azules

Desde niña, he soñado con una niña rubia con ojos azules. No logro ver su cara por completo. Aprecio perfectamente los labios. Unos labios muy, muy rojos.  Veo perfectamente esos ojos color zafiro. En cambio, la cara y el cuerpo, se me hacen imposibles de captarlos. 
Esta niña, aparece en muchos de mis sueños. Me asusta. No logro entender qué es lo hace en mi mente. 
A veces, la oigo cantar. Tiene una voz muy aguda y dulce. Como si se tratara de una de esas muñecas de porcelana a las que les das cuerda y cantan. Asusta. 
El otro día, soñaba que  estaba encerrada y, una de esas personas que se reían de mi, volvía a ser esa niña, la niña de los ojos azules y los labios rojos. Aterrador.



Y chicos, yo me pregunto: ¿es normal que yo sueñe estas cosas?

Vestida de novia

Soñé que estaba en un viaje, junto a unos amigos. Cuando llegávamos al destino, el lugar donde ibamos a pasar unos dias, era horrible. No fue hasta que llegué al hotel más cutre que he visto nunca cuando me di cuenta de que iba vestida diferente a mis amigos. Llevaba un vestido de novia con su velo y sus zapatos. Me pisaba constantemente la cola. No me dejaba avanzar el paso. Veía como mis amigos, se alejaban sin esperarme mientras yo intentaba moverma. 
Sin embargo, yo en el sueño sabía que no tenía novio para casarme. Parecía una broma de mal gusto. 
Al cabo de unos segundos, me veía a mi, esperando en una especie de escenario. Había el cura, unos ciento y pico invitados. Todo lo que debería haber en una boda. Solo cambiaba una cosa, un pequeño detalle: la novia era la que esperaba al novio. 
Empezó a sonar la música. Mi cara empezó a cambiar a medidia que el novio se acercaba. Era uno de mis ex novios. No podía ser. ¿Qué hacía él allí, en mi sueño? Y mucho menos, ¿qué hacía él siendo mi prometido?. Me desmayé. Cuando recuperé la consciencia el sueño se había acabado. No estaba casada con nadie y mucho menos con ÉL.


Y chicos, yo me pregunto: ¿es normal que tenga que sueñe con estas cosas?

Corazón

Me encontraba tumbada en esa especie de camilla. Me dolia mucho el pecho. Veía como me retorcía de dolor, sujetandome las manos en el pecho, indicando que, lo que me dolía era esa zona. La zona donde en teoría debería estar mi corazón. No lo encontraba. En lugar de ese órgano tan importante para la vida, en lugar de eso había un corte muy profundo vacío. 
_ ¿D-donde está?- pregunté
_Veo que te has despertado- dijo un hombre vestido de verde. Llevaba un gorro y una máscara, tambien verdes- Como te habrás dado cuenta, no tienes corazón. Te lo hemos tenido que cambiar. Cuando llegaste aquí, lo tenías roto. Estaba fraccionado en miles de trocitos. Era imposible de reparar- "¿Miles de trocitos?", pensaba- Llorabas, lloravas mucho. Dudamos que fuera por el dolor. No. Algo muy grave te había de haber pasado. Algo que fue lo que te lo rompió con la intención de que no te recuperases jamás.  
Poco a poco iba cerrando los ojos.  La anestesia que me pusieron antes del transplante, iba haciendo efecto.
Al volverlos a abrir, me encontré en mi habitación. Me miré la zona protagonista del sueño para ver si estaba cosida, si podía hallar mi nuevo corazón. Como si nada. Ni un rasguño. Solamente fue un sueño.


Y chicos, yo me pregunto: ¿es normal que sueñe estas cosas?

Inundación

Allí estaba yo, junto con otras personas, desconocidas para mi, en una casa de varios pisos que flotaba bruscamente. Era una inundación. Una gran inundación. La más grande que he visto. Al mirar por la ventana de esa navegante casa, veía otras casas. Todas se encontraban en la misma situación: todas tenian los ultimos metros inferiores, cubiertos de agua. 
Justo en ese momento, en el momento en que me doy cuenta de que la casa donde estoy no es la única afectada, noto que lo que veía desde la ventana, cada vez va bajando más y más. Era terrible. La casa se estaba hundiendo. Parecía que fuera un flotador en medio del mar. 
Oia de fondo mi madre gritar. Me desperté. Llovía. Estubo lloviendo durante toda la noche. Eso fue lo que me llevó al sueño.

divendres, 18 de novembre de 2011

Aurora boreal

Finlandia. Invierno. Subida a una montañita. Me fascina. Me fascinaría poder verlas. Ver esas preciosas luces. Luces que no necesitan un interruptor ni nunguna bombilla para permitirles estar encendidas durante poco más de veinte minutos. Esas luces que, apareciendo de la nada, mantienen ese color verdoso o morado, o rojizo. 


Ésta es una de mis grandes ilusiones: PRESENCIAR LA AURORA BOREAL. 

dijous, 17 de novembre de 2011

El Túnel

Era oscuro. No veía nada. Bueno, en realidad, si que podía apreciar algo: una pequeña luz que emitía una pequeño candil de aceite que llevaba en las manos.  No alumbraba mucho pero, por lo que esa mínima luz me permitia ver que las paredes eran de rocas, arriba, en el techo habían como unas pequeñas estalactitas que, parecian que goteasen aunque esas gotas que regalimavan eran puro hielo. La piedra estaba húmeda. 
No encontraba la salida a la luz. No podia salir de ese túnel. 
Se me empezaban a poner los labios morados del frio que hacía allí dentro, posoblemente, bajo tierra. Seguidamente, empecé a bajar de temperatura... lo notaba porque, mi color de piel paso de ser un rosa palido a un blanco y, finalmente azul. 
"piiip-piip"  El despertador. Un nuevo día estaba a punto de ser empezado

Médico sin fronteras

Esas sonrisas despues de un largo tiempo de sufrimiento, enfermedades, llantos, familias rotas, muertes. Demasiadas muertes prematuras. Muchos niños   han visto morir a susu padres, hermanos, amigos, familiares... Mi ilusión és poderle sacar una de esos esperados  gestos de alegria. Me gustaría ser una de las personas que harían lo posible y lo imposible para salvar una de esas pequeñas vidas. Unas delgadas vidas, a las que se le marcan toda clase de  huesos. Hambre. Esa es la razón por la la mayoria de los habitantes de estas zonas afectadas, mueran
Me gustaria ser médico sin fronteras. Pertenecer a una ONG. Salvar todas las vidas posibles.

dimecres, 16 de novembre de 2011

Sin salida.

Me faltaba la respiración, el oxígeno empezaba a escasear. Estaba encerrada en menos de un metro cuadrado. Estiraba los brazos y, lo unico que podía palpar, era las paredes de esa diminuta habitación. 
Llevaba un vestido muy extraño. Era como si hubiera salido de un cuento de princesas. Era de un tejido azul electrico. Tenía varias capas debajo. Una de ellas era de raso. Era un tanto incomodo. 
La habitación tenía uno de los lados de cristal. Al mirar por de ese ventanal, veía un montón de personas que parecían disfrutar viéndome ahi, encerrada, sin salida. Veía sus caras como soltaban carcajadas. Como si formara parte de un escaparate en el que la gente sufre y, encima está en la espectación de todo aquél que quiera reirse de una pobre señorita que está siendo humillada.
Lo pasé muy mal. Sudava. Tube suerte que no duró mucho. Al poco tiempo, sonó el despertador. Una ola de alivio, recorrió mi cuerpo. 

Viajar

Sentarte en ese asiento. Atarte esa cinta alrededor de la cintura. Ver esa luz parpadeante que te indica que aún no te puedes levantar. Notar esa sensación de tocar las nubes pero solamente las ves através de esa ventanilla que, no se abre. Ves esas manchas blancas en ese inmenso cielo azul. 
Sabes que cuando bajes de ese avión estarás en otra ciudad, en otro país, en otro continente...  Al volverse a encender esa marca luminosa con la forma del cinturon, sabes que ya queda poco. 

Conocer diferentes personas, hablar diferentes idiomas, comer diferentes platos, visitar lugares, conocer diferentes culturas. Viajar por todo el mundo. Ésa es mi gran ilusión.

Miedo

Llovía. Hacía mucho frio, demasiado. Las calles esran blancas y negras. Parecía que estubiese en una película antigua, sin color. No veía nada ni nadie. Estaba totalmente desierto. Olía a mar. No sabía donde me encontraba. No estaba muy lejos del mar, olía a salitre y se oían las gaviotas cantar a la vez que las olas estallaban en las rocas. Era el pueblo más lúgubre en el que había estado. Era deprimente. Me deprimia, no por el estilo de la localidad, sino porque no veía a nadie. Ni a mi madre, ni a mi padre, ni nadie. estaba sola en ese oscuro pueeblo. Tenía miedo. Miedo a que saliese alguien de la nada y me hiciera daño o, algo peor. Miedo a que ese pueblo fuese, en realidad un pueblo dentro de esa pequeña televisión de la cocina.


Cada vez me acercaba más al mar. Lo sabía. Notaba la brisa y el aroma caracteristicos de esa gran charca azulada. Estaba tan cerca y a la vez tan lejos... Sonó el despertador.