En seco, se rompió la verja que rodeaba el gallinero. Supongo que fue porque se superó como unas diez veces el aforo máximo. Despues de la pequeña explosión, todos mis compañeros salieron corriendo por ese pequeño, pequeñísimo agujero. Me dejaron sola ante esas alocadas gallinas que no hacian más que correr y correr. De un lado para otro. No paraban de gritar y correr a mi alrededor. Me levanté con un fuerte dolor de cabeza.
Y chicos, yo me pregunto: ¿es normal que sueñe estas cosas?
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