dijous, 1 de desembre de 2011

Sand Hand

Hacía calor. No veía nada más que arena.  En el fondo, casi no se podia presenciar la silueta de un cactus. Era el desierto, sin duda. 
Veía como las gotas de mi sudor regalimaban por mi frente y caían por la nariz. Agua, necesitaba agua. Tenia la boca seca, al igual que la garganta. Notaba cada uno de mis huesos. Por lo visto, llevaba varios dias sin comer ni beber. 
¡Por fín! Llevaba quilometros caminando. Días sin cesar. Me llegó esa sensación.   Una sensación que me era muy familiar. Notaba el agua muy cerca de mi. Podía tocarla. Estaba a un paso de refrescarme bajo la sombra de esas palmeras. 
Estaba tan cerca, pero a la vez tan lejos... iba a tocar la puntita del dedo gordo del pie en esa azul y refrescante agua, cuando algo me lo impidió. Asombrosamente, una mano gigante, salió de entre la arena. Me asusté muchísimo. Era una mano hecha de arena. Tenía unas dimensiones gigantescas. Podía llegar a medir diez veces mi altura. 
Al salir tal monstruosidad, me asusté tanto que me desmayé. Ya no recuerdo nada más del sueño.


Y chicos, yo me pregunto: ¿es normal que sueñe estas cosas?




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