Veía como las gotas de mi sudor regalimaban por mi frente y caían por la nariz. Agua, necesitaba agua. Tenia la boca seca, al igual que la garganta. Notaba cada uno de mis huesos. Por lo visto, llevaba varios dias sin comer ni beber.
¡Por fín! Llevaba quilometros caminando. Días sin cesar. Me llegó esa sensación. Una sensación que me era muy familiar. Notaba el agua muy cerca de mi. Podía tocarla. Estaba a un paso de refrescarme bajo la sombra de esas palmeras.
Al salir tal monstruosidad, me asusté tanto que me desmayé. Ya no recuerdo nada más del sueño.
Y chicos, yo me pregunto: ¿es normal que sueñe estas cosas?
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