dimecres, 16 de novembre de 2011

Miedo

Llovía. Hacía mucho frio, demasiado. Las calles esran blancas y negras. Parecía que estubiese en una película antigua, sin color. No veía nada ni nadie. Estaba totalmente desierto. Olía a mar. No sabía donde me encontraba. No estaba muy lejos del mar, olía a salitre y se oían las gaviotas cantar a la vez que las olas estallaban en las rocas. Era el pueblo más lúgubre en el que había estado. Era deprimente. Me deprimia, no por el estilo de la localidad, sino porque no veía a nadie. Ni a mi madre, ni a mi padre, ni nadie. estaba sola en ese oscuro pueeblo. Tenía miedo. Miedo a que saliese alguien de la nada y me hiciera daño o, algo peor. Miedo a que ese pueblo fuese, en realidad un pueblo dentro de esa pequeña televisión de la cocina.


Cada vez me acercaba más al mar. Lo sabía. Notaba la brisa y el aroma caracteristicos de esa gran charca azulada. Estaba tan cerca y a la vez tan lejos... Sonó el despertador. 

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